miércoles, 24 de octubre de 2012

ETAPA PRELINGUISTICA

Desde hace ya algún tiempo se sabe que los bebés cuando nacen no son sordos ni ciegos, sino que genéticamente estan dotados con una serie de mecanismos que les permiten responder a sus iguales.
El niño responde a sonidos de elevada intensidad o a la música ya en el vientre de la madre. El oído al igual que otros sentidos funcionan desde el nacimiento. Es el sonido de la voz humana el que más atrae su atención, en general las femeninas, y en particular la de la madre.
El grito o llanto que acompaña al niño en su llegada al mundo es la primera señal comunicativa, nos indica que algo le sucede, que percibe sensaciones diferentes a las que había sentido hasta entonces (siente frío, respira por primera vez, siente angustia….)
Los recién nacidos no sólo manifiestan sus emociones por medio del llanto o grito, sino también a través de lo que se ha llamado ”imitación neonatal” que consiste en:
a) Actividades visuales en las que el niño sigue con la mirada al adulto esperando un acercamiento.
b) Actividades motoras, donde el niño mueve los brazos y piernas, abre y cierra la boca, saca la lengua
c) Actividades mímicas y de expresión facial entre las que destaca la sonrisa.
Coincidiendo con los primeros gritos la relación particular que se establece entre adulto y niño constituye un marco para la aparición de una conducta prelingüística a través de los movimientos y sonidos de succión que preceden a la nutrición. Se trata de movimientos de labios que van poniendo en acción los órganos necesarios para la articulación.
Desde el nacimiento el niño emite unas vocalizaciones no lingüísticas relacionadas con el hambre, el dolor, el placer, … A partir del segundo mes el niño es capaz de emitir sonidos que normalmente son vocales, estamos ante los arrullos.
Hacia los 6 meses estos sonidos vocálicos se combinan entre sí y con otros consonánticos son balbuceos, gorjeos o lalación, que carecen de significado. Los sonidos emitidos se van “seleccionando” y se asimilarán y fijarán los empleados en su entorno.
El balbuceo es congénito puesto que balbucean incluso los niños sordos produciéndoles placer, no obstante, los niños de audición normal lo realizan de forma más intensa ya que al escucharse se refuerzan.
Progresivamente el balbuceo alcanza forma de actividad intencional y en respuesta a la voz del adulto, en situaciones de intercambio afectivo aparece una conducta comunicativa llamada ecolalia o preparleta, en la que aparecen emisiones articuladas intencionalmente como respuesta e imitando las entonaciones que escucha en los adultos.
En el desarrollo del niño se produce un momento en el que los juegos adulto-niño cobran especial relevancia, son los formatos. En ellos se pueden producir las siguientes interacciones:
- Atención conjunta es el intento por parte del adulto o del niño de atraer la atención del otro hacia un objeto o actividad.
- De acción conjunta o interacción con el objeto es la actividad del adulto y el niño sobre y con un objeto externo a ambos. Los juegos consisten en sacar y meter, construir y tirar, dar y tomar….
- Interacciones sociales son saludos, despedidas…. rituales en los que se hace participar al niño desde muy pronto.
Hacia el año de vida el niño tiene una intención comunicativa y lo podemos comprobar con los siguientes indicadores:
- Alternancia de miradas entre el objeto y la persona adulta que está pendiente de él/ella.
- Intensificación, acción o sustitución de señales hasta alcanzar lo que pretende.
- Cambios en las señales con objeto de alcanzar aquello que desea.

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